¿Resultará demasiado aguafiestas, poco posmoderno, nada cibernético, preguntarse por quién o quiénes van a hacer las cenas de los ocupados miembros de la comunidad virtual? Y quien dice las cenas dice también comidas y desayunos, platos lavados y recogidos, casas barridas y fregadas. Hace ya más de dos décadas que desde diferentes ámbitos –desde los académicos hasta libros de divulgación y auténticos best-sellers como La tercera ola de Alvin Toffler– se comenzó a presentar el tele-trabajo como la presunta solución al dilema de las mujeres que tenían que elegir entre el trabajo en el mercado asalariado y el cuidado a sus familias. La solución era lo que se denominó el hogar electrónico: las mujeres podían conectarse al mercado del trabajo asalariado desde sus felices hogares, mientras, los bebés, dormían tranquilamente en el cuarto de al lado. El
Es cierto que en la actualidad las mujeres han derribado muchos obstáculos legales y han accedido a elevadas cuotas de igualdad formal, pero, sin embargo, la situación comparativa entre los sexos continúa sin experimentar cambios revolucionarios. Muy al contrario, a pesar de los evidentes cambios en los roles femeninos y en las relaciones entre los sexos los varones no han asumido nuevos roles ni identidades de una forma realmente significativa. Efectivamente, uno de los problemas diferenciales es el del uso del tiempo... y tiempo, mucho tiempo es lo que necesita el relacionarse con las nuevas tecnologías. De ahí que las economistas y sociólogas que trabajan desde la perspectiva del género han alertado sobre cómo cualquier reestructuración social que no vaya acompañada de un profundo cambio de valores que lleve a los hombres a asumir su parte en el proceso de reproducción,“de puertas adentro” tendrá poca relevancia real para las mujeres. La informática, la red, no es solamente una actividad que requiera unas habilidades matemáticas y técnicas determinadas, es también, en palabras de Bernstein, una cultura, es decir, presupone un conjunto de normas de comportamiento, creencias y actitudes no explícitas.
2 comentarios:
Estan buenos los artículos. Sé que el ánimo de ellos es provocar la reflexión de la gente y llamar la atención sobre la importancia del tema. Pero hay que tener cuidado de no caer en una confrontación de género.
Todo este tema ojalá algún día permita que las mismas personas que sufren puedan encontrar salida y evitar desenlaces fatales que ya es la última expresión del problema. El problema es intrinseco a naturaleza humana si se piensa que está presente históricamente en muchas culturas, no solo la occidental.
Así que la resolución solo se puede esperar en la educación, participación e integración de las personas en ambitos más amplios de la vida que les permita encontrar el valor fundamental de la vida de quienes nos rodean como algo sagrado que no se puede dañar.
suerte en la empresa!
Gracias, son muy valiosas para mi tus palabras. Tienes toda la razón que lo importante es no llegar a la confrontación pues de ese modo nada se solucionará y no es esa la idea
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